Las cibernecesidades
Es una puta joda con mucho más valor agregado virtual que real, aunque la tecnología en sí es genial.
El contexto dado es que en la praxis se utilice la tecnología para crear en cada individuo dependencia de esa misma tecnología con el propósito principal de recabar y corporativizar o, mejor dicho, volver comercializables, los datos vitales digitalizados de la gente y, a través de medios tecnológicos, usar la socioeconomía y la sicología tanto de masas como de individuos, empleando como herramienta la excitación de estados como los de encantos, disgustos, miedos, esperanzas, ignorancias, etc., para configurar una cada vez más estrecha concepción del mundo y transfigurarla en la suerte de existencia híbrida dual entre lo real y lo virtual, sin la cual no sea posible convivir en sociedad.
Es algo que ya antes se ha bosquejado en otros sentidos en estas líneas, pero referente a lo que concierne el comercio geopolítico que vincula el estado de la administración pública actual con la explotación de diversas circunstancias dadas, como “guerras” coreografiadas y plandemias para sacar a la venta “vacunas” que no inmunizan ni mierda pero sí imponen restricciones y trabas a la vida y el negocio en sociedad.
Los gestores y expertos de la época contemporánea concuerdan en que el ciudadano consumidor promedio es demasiado inconsciente e inconsecuente con las realidades del planeta tierra y por tanto se necesita emprender cruzadas de abnegado y generoso altruismo y filantropía para salvar al medio ambiente y al pueblo de las terribles amenazas que surgen más rápido que los videos virales que llegan a la pantalla de tu smartphone.
Hay asuntos de sostenibilidad que tener en cuenta cuando se hacen esta clase de ajustes a los precios impuestos por el mercado. Por ejemplo, la guerra indirecta que libran los países occidentales y Rusia en Ucrania debe seguir permitiendo el libre comercio entre Rusia y Occidente.
Sin embargo, restan las probabilidades que se encuentran fuera del alcance de la percepción debido justamente a esa distorsión virtual.
Hay mucho que decir sobre lo que los ojos de la mente y el espíritu no pueden ver, y no hacen mucha falta las teorías y postulaciones que traten asuntos relacionados con estas cuestiones. Todo lo contrario, las que menos difundidas están son precisamente las que se las ven con cómo dichas cuestiones vienen dadas no solamente por disrupciones tecnológicas, que, de por sí, siempre han estado allí ya que hasta un denario, una moneda circulante en tiempos y territorios de la antigua Roma, fue una innovación utilitaria en su momento, sino por la psique heredada junto con el escaso sentido común utilitarista con el que se transforman en realidad cotidiana las innovaciones en técnica y en tecnológica.
Así es, disertar sobre tales cosas no es una temática popular como el pan y circo convenientemente accesibles gracias a los denarios. Se puedan dar miles de vueltas al mundo sin toparse con nada así porque tal estadio mental es indeseable para la institución reinante en el negocio de la gestión corporativa de recursos naturales y humanos.
Si quieres saber, pregunta (ejecuta comandos)
Es la situación predominante, aunque las circunstancias son tales que esta predominancia apenas superfluamente perceptible para los sentidos del que está mentalmente capturado por la técnica y la tecnología de la realidad dual.
El robot algorítmico, el que responde cuando se le habla, o escribe, al smartphone o portátil, sin importar si la marca es Apple, Samsung o Huawei, “aprende” porque sus códigos, genes si se quiere, configurativos y capacidades de computación y edición le permiten revisar, categorizar, guardar y utilizar la información o lenguaje natural que se le provee a través de redes y sensores para ejecutar sus funciones, como la de responder a comandos de voz.
Ultranovedoso, y de hecho conlleva bastante innovación. Pero tal innovación se limita mayormente a los diseños de dispositivos físicos, ya que en sí estos sistemas imitan sistemas biológicos; como los que resultan en que el cerebro humano y animal sea un biocomputador capaz de procesar información perceptible por sensores nerviosos, y optimizarlos con las capacidades metacognitivas sintéticas que tienen las máquinas abióticas.
Esto es programable porque el animal humano también es programable.
En la vastedad de la existencia, existe la capacidad para programar cuanto se le pueda ocurrir a alguien. Cabe hacer experimentos con estas posibilidades.
¿Qué habría que hacer para que un grupo humano venere una pila de mierda?
Si están programados para creer en cosas como el cristianismo y resplandores religiosos similares, simplemente mostrarles una figura de autoridad, como un cura o pastor carismático, diciéndoles con carisma que la respectiva pila de mierda la cagó Jesucristo mismo y que por tanto es materia sagrada digna de culto y con trascendencias místicas y divinas. Así, entes como el Sumo Pontífice se podría ir de gira mundial en su avión privado llevándose consigo la santa escatología para impartir su piedad celestial en una apoteosis de masas como las que genera una visita papal hasta en sitios donde el culto católico no es prevalente.
O, guardando las proporciones, el sermón enajenante con complemento musical de un pastor pentecostal en cuanto a la misma mierda sagrada.
Claro que lo anterior es un ejemplo vulgar, craso y blasfemo, para los programados para tener tales sensibilidades, que al darse de cara con algo así, automáticamente tomarán una postura acorde con la programación preexistente. El budista en Asia y el bosquimano en África responderán según sus cosmovisiones les permitan.
He ahí el meollo del asunto. Cualquier realidad externa a la percepción programada y configurada para automatizar un proceso, como en este caso un proceso mental asociativo entre conceptos (i)lógicos y emocionales de fe y de virtud, ha de repercutir en las disposiciones psíquicas del individuo. La disposición ignorante no podrá captar alusión alguna a su condición ya que tal cosa está más allá de lo perceptible para tal caso. La disposición de virtualidad religiosa, por otro lado, puede desembocar hasta en microcruzadas de devoción fervorosa.
Ahondar más en las maneras en que funciona la joda la hibridación entre el hombre y las realidades virtuales es contraproducente, porque solo acarrea una mayor estrechez y sinteticidad del llamado sentido común ya mencionado. Abundan, más allá de la religión, las virtudes y moralismos fanáticos en lo político, cultural, hasta en lo relativo a deportes y la salud pública, como entre los enmascarados y dizque “vacunados” de la plandemia de COVID-19:
(Traducido del original)
Tomemos, por ejemplo, el hecho de que el 9 de mayo se conmemoró una vez más la Victoria en Europa. El fascismo fue vencido como el COVID-19 por AstraZeneca (que ha reconocido oficialmente ante un tribunal los efectos mortales de su dizque “vacuna”), es decir, deshaciéndose del gran mal (el virus) aunque te tenga que matar la cura que te proporcionan, con la mejor de las intenciones, las autoridades en el proceso.
Estamos en un punto en el que entes como el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros, llaman abiertamente a la agresión contra quienes se opongan a las medidas de plandemia/’vacunas’ sin causar la mínima referencia en medios masivos de ninguna parte del mundo.
Habría que imaginarse la tormenta mediática que se armaría si alguien mandara a Tedros devolverse a joder a África, las acusaciones de racismo y nazismo volarían a la par que lo hacen, acompañadas de tiros, morteros y misilazos, entre los socios comerciales/enemigos en el sangriento teatro de guerra y molino de carne de cañón operado por EEUU/UEOTAN y la Rusia “multipolar” en Ucrania.
En suma, el bienestar de la humanidad es un mero subproducto, no un principio regente, del despliegue de productos del conocimiento de de técnica y tecnología en la vida del hombre en la tierra y el compensar estados humanos de deficiencia no es parte de la estrategia de gestión del desarrollo mundial.
Sí lo es, por otro lado, el ordeño, recopilación y minería de datos a través de medios tecnológicos, pues para poner en práctica políticas como la arriba mencionada de agresión contra ciertos grupos humanos, se va a requerir la expansión de la captación de luces que conduzcan a la materialización de objetivos predefinidos.


